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Cómo funciona la MOAB: la madre de todas las bombas

Si pudiéramos pasear hoy por los depósitos de armamento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, sería fácil saber quién manda ahí. No es una persona, pero tiene un nombre corto y grueso: MOAB. Es, en verdad, una sigla que en inglés, tiene dos significados posibles. Uno, el serio y oficial, es Massive Ordnance Air Blast – que, en español, es algo así como “Explosión Aérea de Inmenso Poder de Fuego”. El otro, más jocoso, es “Mother of all Bombs”: la madre de todas las bombas. Con diez toneladas de peso y casi diez metros de longitud (sólo un poquito más pequeña y más ligera que un autobús urbano), es el más poderoso artefacto explosivo no-nuclear del mundo, capaz de devastar un área de unos cientos de metros alrededor del lugar del impacto.

La GBU-43 (la designación técnica de la bomba) fue diseñada y producida sobre la marcha durante la invasión estadounidense en Irak en 2003. Durante esta época se realizaron dos pruebas, pero no llegó nunca a ser utilizada en una operación militar real… hasta el 12 de abril de 2017.Los boletines de noticias internacionales fueron sorprendidos cuando una Moab, se lanzó, a las 19h32 en el horario local de Afganistán sobre una red de túneles de la “sucursal” afgana del Estado Islámico (ISIS), en el distrito de Achin, provincia de Nangarhar.

Sean Spicer, secretario de defensa de Donald Trump, no reveló si el presidente ordenó el ataque personalmente o si fue en el Pentágono el responsable de la elección del arma. En una conferencia de prensa, el presidente de gobierno más polémico del mundo se limitó a hacer hincapié en la autonomía de las fuerzas armadas. “Todo el mundo sabe exactamente lo que sucedió (…) tenemos las mayores fuerzas armadas del mundo y ellos hicieron su trabajo como suelen hacer. Les damos total autonomía a ellos, y eso es lo que venimos haciendo. Y, francamente, es por eso que ellos están teniendo tanto éxito últimamente.”, sentenció el presidente estadounidense.

MOAB Bomb

MOAB Bomb

Una cosa es cierta: esta inmensa bomba no es eficiente sólo por el daño físico, sino también por el terror psicológico (apropiado además para su impacto mediático, muy acorde a la retórica adoptada por Trump desde el inicio de su campaña). “Lo más increíble del Moab no es que sea la bomba más poderosa del mundo. Lo que hace el trabajo de esta bomba no es lanzarla en sí, sino que el enemigo sepa de la existencia de ella.”, afirmó en 2008 Robert Hammack, uno de los responsables del proyecto.

Esta “bomba de mecha corta” no quiere saber nada de ir colgada debajo del ala de un avión (después de todo, este es un lugar de cría). La MOAB en cambio es montada sobre rieles en el sótano adaptado de un avión de carga C-130, el famoso Hércules. Cuando la aeronave está en el objetivo, la puerta trasera se abre en pleno vuelo, y se deja caer la bomba. Para garantizar la precisión, la bomba se guía por GPS durante la caída, con la ayudada por un paracaídas en el inicio de la caída. En el siguiente vídeo, de 2003, es posible seguir el paso a paso de lanzamiento y explosión posterior. También se puede tener una noción del tamaño del artefacto: basta tener en cuenta que el avión tiene 30 metros de longitud.

De sus más de 10 toneladas, 8,4 son relleno, en caso de que el explosivo H6, una mezcla de TNT, el aluminio y el RDX (conocido en la química como ciclotrimetilenotrinitramina). Algunas bombas están hechas para causar daño físico directo a sus objetivos la difusión de fragmentos de metal a alta velocidad. Ya la TNT explota una fracción de segundo antes de tocar el suelo, a 1,8 m de distancia del suelo. La idea es arrasar un área de cerca de un kilómetro a la redonda del epicentro de la explosión, con fortísimas ondas de choque. Se trata de una técnica ideal para demoler complejos subterráneos, como se ha hecho en Afganistán.

La bomba es mucho más que un capítulo suelto en el árbol genealógico de la destrucción. La MOAB es la madre, pero ya existió una abuela. Antes de ella, fue usada en la Guerra de Vietnam: La “Daisy Cutter” (BLU-82), una gigante de 6,8 toneladas famosa por transformar cualquier tramo de bosque espeso en un área de aterrizaje segura para un helicóptero. Al instante, por supuesto.

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