Fausto. La invocación infernal

Hablar de Fausto es recurrir a la leyenda, a la historia, al misterio y al ocultismo. Johann Faust, que así verdaderamente se llamaba nació en 1480 y murió en 1540. El Fausto histórico era hijo ilegitimo de un rico campesino de Knittlingen. llevó siempre una vida nómada e inestable. Fue médico, astrólogo y adivino. La tradición popular dice que finalmente fue asesinado por “el espíritu maligno en Staufen de Brisgovia. Pero esto no es más que alguna de las muchas historias que han circulado sobre el fin de sus días. También se le ha asociado con un celebre editor de Maguncia, pero existen pocos datos sobre esta circunstancia.

Se le atribuyen varios tratados de magia, entre los que destaca La Invocación Infernal que versa a modo de grimorio, sobre una inquietante recopilación de escritos de antiguos nigromantes devotos, y la filosofía y doctrina que emana del libro, es que el invocador debe ante todo prepararse mediante repetidas visitas a la Iglesia, vida casta y oraciones, para poder luego con su arte dominar a los espíritus infernales, sin perder el alma por culpa de su pacto con el diablo. Sin embargo estos escritos y su enfoque final no cuadra mucho con la personalidad de Fausto.

“He conocido a un tal Fausto de Kunderling, pueblo cercano
al mio natal, Bretten. Cuando el estudiaba en Cracovia, aprendió
la magia, cuyo ejercicio abundaba allí mucho, Fausto deambulaba
de acá para allá y hablaba de muchas cosas secretas…”

Felipe Melanchton (Colaborador de Lutero)

En la mayoría de las crónicas y libros populares se le representa como un aliado del demonio y un nigromante. Y ante todo su figura se hizo celebre y famosa a trabes de las creaciones literarias de Goethe, Thomas Mann y Marlow. A causa de los hechos reales de su vida y de las consecuencias historicas de su fama a traves de las narraciones literarias posteriores, hay que concederle el titulo del “Hechicero con mas renombre de Europa“.

El mismo se declaraba “cuñado del demonio“, era pobre de solemnidad, le gustaba el vino y siempre estaba con deudas y pleitos. Siempre tenia alguien escuchándole y recibiendo consejos suyos, y se hizo famoso por su famoso pacto con el demonio. Se decía que tenia por compañera a una inquietante y poco vista mujer, una tal Elena, hermosa y distante de la gente, de la que se decía que había vuelto del mundo de los muertos para hacer compañía a Fausto.

Fausto y Mefisto jugando ajedrez

Fausto y Mefisto jugando ajedrez

Alguno de los sabios de su tiempo, cuyos libros y cartas se conservan diseminadas en diferentes bibliotecas de centro-europa, le llaman arlequín y aventurero. Hablan de cosas misteriosas y arcanas, pero cuentan también que era un gran impostor en parte, sin dejar de atribuirle asombrosas y demoniacas hechicerías. Se llegó a decir que merced a su saber infernal y a sus pactos con el Príncipe de las Tinieblas, nublaba de tal manera los sentidos de los hombres, que estos se imaginaban haber estado en lugares asombrosos y desconocidos por el ser humano.

Muchos estudiosos a lo largo de la historia llegan a la conclusión de que muchas de las leyendas que se le atribuyen, se deben a estudiosos y eruditos andantes o trovadores, que desplegando una gran fantasía, fueron atribuyéndole a Fausto, hechos imaginarios y reales sucedidos en lugares y épocas en las que Fausto no había estado ni había vivido.

Pero coinciden que es sumamente inquietante que todo desemboque siempre en Fausto. Refiriéndonos por ejemplo a esto ultimo al parecer un tal Agripa de Nettesheim, de la misma edad de Fausto, cuenta horrorizado que se le regaló por parte de un obscuro y misterioso caminante un perro de aguas negro, al que poco a poco fue descubriéndole poderes sobrenaturales. Aquel hombre murió desquiciado y de manera alarmante y la leyenda cuenta que el misterioso caminante no era otro sino el mismo Fausto, el que con artes diabólicas y perversas había materializado en el can a un demonio maldito llamado Behemoto. Con poderes maravillosos en su cola y la fuerza de su maldad en los riñones. Y la causa de aquel hombre enloqueciera era que con el can había llegado en su casa el maligno demonio, que era el rey de los golosos y los placeres ventrales. El llamado “sumiller y copero mayor del infierno“.

La inquietante historia va mas allá, Agripa antes de morir vio reflejada ante su vista y mente la horrenda historia del demonio Behemoto, que frente al lecho de dolor de su amo, como si fuese un fiel guardián suyo delante de su familia y amistades, con los ojos y su maligna mirada le narraba su demoniaca historia. Y es que si acudimos al Libro de Job, y muy concretamente al Capitulo 40, podemos ver que Behemoto actúa así: “Come como un buey, por lo que los Judios le llamaron el buey maravilloso, el reservado para la comida de su Mesias. Es un buey tan enorme que cada día traga el heno de mil montañas inmensas, y jamas abandona esas mil montañas, en las que la hierba que el ha devorado vuelve a crecer durante la noche. Añade el Libro que Dios mató a la hembra de este buey, por que no podía permitir que se multiplicase semejante raza“.

La leyenda se multiplica en las historias que se le atribuyen al Doctor Fausto tienes material para internarte en el Ocultismo y lo desconocido por el hombre normal.

8 Comentarios

  1. Regina
  2. elena villanueva laurel
    • Satan 666
      • Andre
  3. Federica Aragon
  4. Fausto
    • Renel
  5. yael

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