San Cipriano

En el año 300 después de Cristo, la sociedad era pagana en prácticamente su totalidad. Vivía entonces en Antioquía un joven inteligente que tenía varios libros de brujería, con invocaciones a los espíritus malignos y los hechizos en contra de ellos. Se llamaba Cipriano y practicó la profesión del hechicero o mago, una profesión heredada y ya practicada por su difunto padre. Pasó a la historia como San Cipriano de Antioquía.

Un día se le presentó un joven que le dice: “Estoy listo para darte cualquier cantidad de dinero, siempre que con tus hechizos, con las cartas y con tus artes diabólicas puedas convencer a Justina en consentir a mi amor, para que se comprometa a mí, porque me siento arrebatado por su extraordinaria belleza; ne enamoré, pero ella me rechaza, me ignora y me niega”.

San Cipriano responde: “No la conozco, sin embargo, déjamelo a mí, que se convertirá en tu amante y esposa y disfrutarás de ella en tu tiempo libre. Vuelve en una semana”.

El joven totalmente satisfecho y con estado de ánimo feliz, aunque esperando ansiosamente, vuelve felizmente pasados los días indicados. Se encuentra con San Cipriano, dispuesto a conocer los resultados de sus encantamientos.

“Querido – responde San Cipriano – no hay nada que hacer. Me ha contestado el diablo, y esta vez, no tiene ninguna influencia sobre la chica, porque es cristiana, una ferviente cristiana y un ángel en carne. Vi que los demonios son impotentes ante Cristo, comencé a buscar alguna manera de saber quién es este Jesús de Nazaret, llamado el Cristo. Realmente me enamoré. Me decidí a quemar todos mis libros malignos, a renunciar al paganismo y abrazar la religión cristiana”.

Libro de San Cipriano

Libro de San Cipriano

San Cipriano era capaz de dominar a los demonios

San Cipriano fue hecho obispo de Antioquía. La persecución a los cristianos causaba estragos, y es llevado al martirio.

Con él llevaron a la muerte también a una chica hermosa y angelical en plena juventud. Fue Justina. Ambos sufrieron un glorioso martirio por amor a Cristo, antes que negar a Dios. Era el año 309 de la era común.

San Leonardo de Puerto Mauricio, en sus “Sermones”, narra este acontecimiento histórico con un tono realmente interesante, dinámico y vivo sobre todo en lo que respecta a la relación de “amo y sirviente” que aparece en el texto. San Cipriano es capaz de dominar al diablo mediante órdenes específicas, tal como lo hace con los criados. El diablo, al tomar diferentes formas, siempre es derrotado por la niña frágil, que, cada vez lo desenmascara y le hace huir, invocando el nombre de Jesús tres veces. Tamtp que el príncipe de las tinieblas, avergonzado y confundido, se vio obligado a confesar al Mago Cipriano que no pudo resistir al nombre pronunciado por la joven Justina.

2 Comentarios

  1. karina
    • asylo

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