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Simbología del asno

Para los simbolistas, el asno tiene una proyección astral y lo señalan como uno de los atributos del denominado “segundo sol“, el cual no es otro que el planeta Saturno.

En el medievo aparecen con frecuencia representaciones de este animal en relieves, frisos y molduras y remates. Simboliza por lo general aspectos relacionados con la paciencia y la fortaleza.

También se le ha asociado, a lo largo de la historia, a los sacrificios rituales y, debido a sus largas orejas, se le relaciona con los elementos circulares, como, por ejemplo, con la rueda y con una de las luminarias.

Para los alquimistas, el simbolismo del asno es bastante rico en connotaciones interpretativas y, así, lo identifican con tres de los principios y elementos básicos, tales como el mercurio, la sal y el azufre.

Simbología del asno

Simbología del asno

Algunos estudiosos de la psicología, por ejemplo Jung, intentan desvelar la complejidad significativa del asno relacionándolo con la fuerza interna del mal y con el poder inconsciente de la culpa. Acaso por ello, desde una perspectiva onírica, interpretan la aparición de la figura de un asno en determinados sueños como detentora de destrucción y muerte. En este sentido, se relaciona al asno cuando aparece de manera intermitente en un sueño, con la ausencia o la desaparición de los seres queridos.

Las civilizaciones ancestrales atribuían al asno toda suerte de actitudes alejadas de la realidad y, muy especialmente, lo consideraban un símbolo de la bobería.

Los pueblos de la antigüedad clásica le reconocían un protagonismo exhaustivo y, así, los griegos lo mostraban como una víctima ofrecida al oráculo de Delfos; también, a veces, lo consideraban la cabalgadura del dios Dionisos. Sin embargo, los romanos lo asociaban al dios de la fecundidad y de la procreación.

En general se consideraba al asno como un animal relacionado con el simbolismo representativo de lo escondido y de lo misterioso y, en este sentido, en los pueblos del valle del Indo, al igual que entre los egipcios, se le temía, y se le consideraba como un peligro.

En determinadas ocasiones históricas, al asno se le ha asociado con la calma y la paz y este es el sentido que tiene para el cristianismo cuando analiza la entrada de su fundador, a lomos de un asno, en la ciudad de Jerusalén. No obstante, en el Antiguo Testamento es considerado, en ocasiones, como un animal impuro.

En la historia del pensamiento filosófico es famoso el célebre “asno de Buridán” cuando se trata de dilucidar la existencia de la libertad y el alcance del denominado “libre albedrío“. Se basa en un asno que se encontrara ante dos montones iguales de heno y al no decidirse acaba muriendo de hambre. Se da en el animal la posibilidad tanto de obrar como de no obrar y, en tal estado, no puede haber ninguna decisión.

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