Steve Mann, pionero de la realidad aumentada, asaltado en un McDonalds

Este post obedece a los acontecimientos de una serie de hechos ocurridos en un McDonalds de los Campos Elíseos de París. Un establecimiento en el que además de comer comida chatarra parece que también habría que aguantar el comportamiento psicopático de sus empleados. Aunque el cliente sea un pionero de la realidad aumentada.

Esta es la típica historia ante la que uno se hecha las manos a la cabeza. Para los que no lo sepáis, el canadiense Steve Mann es el inventor entre otras cosas del “Digital Eye Glass“, es decir unas gafas capaces de aumentar la realidad por ejemplo para permitir que las personas con pequeños (o grandes) problemas en los ojos puedan mejorar su visión. Su obra insipiró a Google a trabajar en sus Google Glass por ejemplo… salvo que las de Steve Mann están destinadas a personas con discapacidad…

evolución de la realidad aumentada

Obviamente, este tipo de equipos pueden generar muchas cuestiones, y para eliminar todas las dudas, por ejemplo cuando se cruza una frontera (la policía) o cuando se pasea en un museo (“Oh, Dios mío, fotografió las obras o lleva un sistema de monitorización“), muestra, si así se lo solicitan, una carta de su médico y la documentación técnica del mismo.

Han pasado 13 años desde que Steve Mann se atornillara sus gafas de realidad aumentada a la cabeza (algo realmente jodido porque para quitárselas necesita una herramienta especial para aflojar el cráneo) y hasta ahora no había tenido ningún problema con ello hasta ahora…

Este señor nuestro tuvo la buena idea de pasar unas vacaciones en Francia con su familia (esposa y dos niños). Durante dos semanas, se pasea por París… donde visita los museos, las zonas vigiladas… y nadie le pidió explicaciones sobre sus gafas de cyborg. Hasta que la noche del 1 de julio ocurre lo que tenía que ocurrir, toda la familia decide ir a cenar a un McDonalds de los Campos Elíseos en París.

Sí, uno de los MacDonald más podridos de dinero de Francia en la avenida más bella del país.

Bueno, es un turista, se lo perdonamos; aunque sea el padre de la realidad aumentada

Mientras esperaba en la fila, un empleado de McDonald’s le preguntó sobre sus gafas especiales. A continuación, explica lo que es y le da a sus documentos. Por primera vez en dos semanas se le pide que justifique el uso de dicho equipo. Sí, la seguridad del McDonalds, es aún más estricta que las del Louvre. Pero no importa.

El empleado confirma su documentación, y Steve y su familia pueden pedir y sentarse a cenar… tranquilos. Se ve que no contaban con que otro empleado de McDonald’s apareciese de la nada y sin decir una palabra tratara de sacar a Steve del establecimiento tratando de quitarle las gafas. El problema es que no le pudo quitar las gafas porque como hemos dicho antes, las tiene unidas al cráneo y hacen falta unas herramientas especiales para sacarlas.

Steve trata de calmar los ánimos, y vuelve a mostrar su carta del médico y documento técnico sobre las gafas. El empleador abusón llama a otros dos compañeros del siniestro McDonalds. Leen la carta y la arrugan. Deciden ponerlo en la calle. Steve es capaz de leer las placas con los nombres de sus atacantes que le rompen las gafas y lo sacan del establecimiento. El pobre Steve es acompañado por su familia.

A pesar de romperle las gafas, los atacantes desconocían que contaban con un sistema de grabación que fotografío la agresión.

Steve ha tratado de ir a la policía, se ha puesto en contacto con la embajada y, por supuesto, ha escrito varias veces a McDonald’s, pero todo ha quedado en agua de borrajas. Decidió escribir un artículo en su blog personal contando la agresión y ha encontrado con otra mujer que ha pasado también por una mala experiencia en el mismo McDonald’s. Se le ocurrió fotografiar el menú porque no veía bien de lejos para leerlo y los chicos del McDonald’s la atacaron.

Realmente es una historia loca. Nos preguntamos por qué los empleados de McDonald’s son tan agresivos con sus clientes… Personalmente tengo varias hipótesis para intentar explicarlo:

  • Tienen un trabajo de mierda con una gran cantidad de estrés, por lo que, son víctimas del mismo síndrome de estrés postraumático que los soldados enviados a Irak, que llegan a casa y se ponen a descargar ametralladoras contra sus vecinos antes de suicidarse.
  • Se trata de una célula durmiente de Al Qaeda o de la ex KGB y al ver que los estadounidenses (en este caso es canadiense pero también cuela) desembarcaron con sus cámaras, se pusieron nerviosos.
  • Tenían instrucciones de la administración de prohibir sacar imágenes de los ratones corriendo por la cocina (lo que podría haber causado problemas al restaurante)
  • Venden algo más que patatas fritas y no quieren que se sepa.
  • Tienen miedo a que los periodistas vayan a investigar para comprobar si la carne es de rata y las patatas fritas se hacen en aceite de motor.
  • Tenían instrucciones de prohibir la entrada a los turistas con discapacidad, o a cualquier extranjero.
  • Son unos auténticos gilipollas (opto por esta opción)

Inútiles, idiotas sin conciencia

Igual pensaron que podrían conseguir un buen dinero por las gafas tan chulas de Steve Mann.

Me gustaría que McDonald’s no siga haciendo oídos sordos sobre esta historia y se disculpe oficialmente porque es intolerable.

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