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Cuando un extraño se te acerca

A veces nos puede pasar que estamos de camino a un lugar y nos paramos a comernos algo y lo hacemos totalmente solos. ¿Si se te acercara un extraño y te pidiera compartir una mesa tú lo dejarías? ¿Estarías dispuesto a entablar una conversación con él? Posiblemente sería una muy mala idea si tuvieras en cuenta lo que esta historia relata.

Esto empieza así

Mi primo me contó un relato horrible, esto le pasó a su mejor amigo. Su nombre era Gregorio; él ya no puede contarme nada, porque se suicidó a raíz de lo que le pasó. ¿Por qué se desencadenó todo este problema? Compartió una mesa con la persona equivocada.

Un día Gregorio estaba en una carretera lejana por la zona de Barlovento y se paró a un pequeño restaurante de comida rápida a comer algo. Estaba totalmente solo ya que había ido por trabajo y se movía en autobús; era lo único que se podía pagar. Mientras se pedía una hamburguesa y un refresco. Alguien va en dirección hacia su mesa.

Según mi primo este hombre a él le dio un escalofrío, su instinto le decía que se alejará de él, sintió una mala vibra muy fuerte. Sencillamente se le quito totalmente el apetito. Si hubiera hecho caso a sus pálpitos esto no hubiera pasado.

Cuidado con los restaurantes

Cuidado con los restaurantes

Decidió no irse (grave error), el hombre esboza una siniestra sonrisa y le pregunta si se puede sentar con él a comer. Gregorio le dice que sí, aunque no estaba muy seguro de su decisión. Pasaron alrededor de 5 minutos y el extraño (que nunca dijo su nombre) quiso romper el hielo y empieza a preguntarle pequeñas cosas.

Empieza diciéndole: ¿Cómo te llamas? Gregorio ¿De dónde eres? De Caracas ¿Qué edad tienes? 23 ¿Qué haces por Barlovento? Por trabajo ¿Qué hora es? Las 12:30. El extraño no paraba de preguntarle cosas, parecía 100% interesado en conocerlo. Gregorio por alguna razón no podía parar de contestarle todas sus preguntas, aunque no estuviera a gusto hablando con él.

Según lo describía se trataba de alguien muy negativo, era de pequeña altura, un hombre más o menos como de 50 años, de aspecto desaliñado, dientes careados, muy delgado y demacrado, mal vestido; lo único que cargaba en el plato era un pedazo de pan al que no le metía ni un solo mordisco.
La historia progresivamente se fue poniendo peor

El extraño era un viejo

El extraño era un viejo

Una situación más que incomoda, peligrosa

El hombre poco a poco se fue poniendo más intenso con sus preguntas y además no paraba de hacerlas. Empezó a curiosear en su vida personal.

¿Cuántas novias has tenido? 4 o 5 no me acuerdo ¿Qué tal es tu familia? Muy bonita ¿Los quieres mucho? Son mi vida ¿Te gusta tomar? No tanto ¿Le has roto el corazón a alguien? Lastimosamente sí ¿Te gusta la intimidad con tus mujeres? Claro, ¿A quién no? El extraño no paraba de preguntar y él de responder. Según le contó a Juan (mi primo) se sentía como en una especie de trance en el que no podía parar de contestarle.

Todo empeoro después de esto

El extraño había sobrepasado todo límite normal, las preguntas sencillamente se hicieron descabelladas totalmente, perdieron pies y cabeza. ¿Has violado a alguien? No, nunca lo haría ¿Matarías a alguien? Jamás ¿Secuestrarías a alguien? No lo haría ¿Asesinarías por dinero? No.

Después llego la pregunta que marcaría el desastre: ¿Qué te tendría que suceder para que decidieras suicidarte? Perder a mi familia.

En ese preciso momento el autobús en donde viajaba anunció que iba a arrancar y él dejó al viejo en la mesa y procedió a montarse. Apenas se sentó llamo a Juan y le dijo: “Mi pana no te imaginas lo que me acaba de pasar, fue algo que me helo la sangre te lo juro”, después de esto le contó todo y mi primo como buen chismoso me dijo a mí. Como si se tratara de un instinto animal, algo en mí dijo que se acercaba una terrible catástrofe.

Tomó la pistola y jaló el gatillo

Tomó la pistola y jaló el gatillo

El terrible desenlace

Dos semanas después, pasó algo espantoso, desafortunadamente mis supociones no se equivocaron. En la carretera Caracas- La Guaira sucedió un fortísimo accidente de tránsito, el carro quedó pérdida total, se volcó violentamente y todas las personas que iban en él murieron.

En el carro iban: la madre, el padre, el hermanito y la abuelita de Gregorio. Esa fue la razón que le citó al extraño y que sería la única que podría hacerlo suicidarse. Gregorio tomó una pistola y en efecto se suicidó.

Maldigo el momento en que él se consiguió con aquel viejo. Mi primo perdió a su hermano del alma, a su segunda familia y yo perdí al hombre que amaba desde niña y con el que me quería casar y formar una familia.

Fuente

Este relato está basado en una mini historia de terror relatada por el youtuber DrossRotzank en un video de su saga “Dross cuenta tres historias de terror”

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