El misterio de las personas eléctricas

En el año de 1846 se presentó el primer caso documentado de una persona eléctrica, cuando Anguelique Cottin (originaria de Francia) contaba apenas con catorce años de edad, faltaban cerca de tres décadas para que el uso de la electricidad se empleara en la vida cotidiana de todo el mundo; de ahí que la misteriosa aparición de un brote de energía eléctrica que venía del cuerpo de la joven resultó un hecho tan desconcertante como aterrador, tanto para Anguelique como para su familia.

Este acontecimiento se prolongó por un periodo de diez semanas, en las que la muchacha, al simple contacto con cualquier mueble, solía lanzarlo en un choque eléctrico al otro lado de la habitación; si alguien tocaba al instante cualquier de estos objetos, recibía una descarga eléctrica, y si Anguelique se paraba cerca de una brújula, esta comenzaba a girar enloquecidamente a una velocidad impactante.

La muchacha, asustada, no encontraba otra solución que rehuir de la mirada pública e intentar tocar la menor cantidad de objetos que le fuera posible. Como era de esperar, durante el periodo de tiempo que duró su estado, Anguelique se hundió en una terrible depresión.

Este caso fue informado por el físico francés, Francois Arago; y es uno de los pocos casos conocidos (y verídicos) de las conocidas como “personas eléctricas” o “personas electrificadas”; pero que en términos científicos y médicos suele conocerse como “síndrome de alto voltaje”; mismo que ha sido analizado en los mejores laboratorios e instituciones del mundo, principalmente en la antigua Unión Soviética y en los Estados Unidos.

En Phenomena, obra de Robert J. M. Rickard y Joni Michell, se reúnen un importante número de casos de este fenómeno. Por ejemplo, se habla de Jennie Morgan, una joven que vivía en Sedalia, Missouri. De quién varios testigos (además de ella misma), apreciaron cómo saltaban chispas de diversas partes de su cuerpo. Algunas personas llegaron a estrechar su mano y, al instante, perdían el conocimiento.

Los autores de Phenomena también comentan el caso de Caroline Clare, una canadiense que fue estudiada por el Colegio de Médicos de Ontario. Además de la electrificación de su cuerpo, se encontraba afectada por una magnetización corporal, lo que provocaba que tenedores, cuchillos y otros objetos de metal se pegaran con fuerza a su cuerpo. Otro fue el caso de Frank McKinstry, también de Missouri, quien, en medio de una caminata, no podía detenerse por temor a que sus pies se quedaran pegados en el suelo, debido a una fuerte corriente eléctrica que pasaba por su cuerpo; por lo que alguien tenía que acudir en su ayuda, si es que esto le sucedía.

Nos preguntamos si existen las personas eléctricas

¿Cuál es la respuesta al misterio de las personas eléctricas?

Evidentemente, desde hace tiempo se sabe que el ser humano puede generar electricidad. Las neuronas funcionan con base en el intercambio de pequeñísimas descargas eléctricas (sinapsis). Antaño, se empleaba la terapia de electrochoque para dar descargar en el cerebro, mismo que era empleado en enfermedades mentales y trastornos psicológicos agudos.

Sin embargo, más allá de conocer las características eléctricas del cuerpo humano y del mundo que nos rodea, las investigaciones sobre las denominadas personas eléctricas han dejado mucho qué desear.

Contrario a otros relatos de corte supersticioso, las historias conocidas de las personas eléctricas son relatos documentados, con diversos testigos y estudiados por múltiples áreas del conocimiento humano, no obstante, ninguna de las investigaciones realizadas al día de hoy, a logrado revelar el misterio de este particular fenómeno que se ha presentado en un reducido número de personas.

Sin duda, uno de los misterios que incorpora a la ciencia y que, se desea, pronto sea develado.

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