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El ritual del viaje desde la antigüedad

La tradición mágica y la conciencia de la brujería ha interpretado siempre desde los tiempos mas remotos el emprender un viaje como una aventura peligrosa. En la antigüedad no era frecuente y común como ahora en nuestros tiempos emprender un viaje.

Ahora se emprenden viajes frecuentemente tanto por motivos de trabajo y profesionales como de ocio y vacaciones. Antes los viajes ocupaban mucho tiempo. Ahora la ciencia moderna nos ha dotado de vehículos rápidos. Antes viajar era una situación que solo en determinadas y especiales situaciones se producía. Ahora tenemos los aviones, trenes, autocares, coches. La vida moderna nos facilita el viaje y ¿quien no viaja en vacaciones o por motivos de trabajo allende nuestras fronteras? La vida moderna nos permite viajar a otras partes de nuestro mundo en horas y el viaje casi es una cosa natural.

Pero aunque tenemos todas esas ventajas antes reseñadas cuando emprendemos un viaje por ejemplo de vacaciones y vamos a permanecer fuera de nuestro hogar ¿quien no desea aunque solo sea inconscientemente que todo vaya bien? ¿Quien es el guapo que no quiere en su interior mas oculto pasar unos buenos momentos de ocio, conocer nuevas culturas pero estar protegido y que los que se quedan permanezcan en salud y bienestar?

En los tiempos antiguos el viaje podía durar jornadas y el viajar en diligencias, o en otros medios semejantes significaba enfrentarse a peligros desconocidos como problemas naturales, malhechores o desgracias climáticas.

Sin duda alguna el equipaje es una parte esencial en el viaje, nunca se acostumbra a improvisar se procura llevar todo lo necesario. En la antigüedad aun se tenia esta circunstancia mas en cuenta.

El ritual del viaje desde la antigüedad

El ritual del viaje desde la antigüedad

Equipaje necesario para protegerse de las brujas en un viaje

Así se solía llevar un poco de sal para alejar a los malos espiritas, un recuerdo o fotografía de los seres queridos o una prenda de un familiar o amigo difunto, ya que esta protegía el viaje y conseguía la protección del espíritu de esta persona ya ausente durante el viaje.

En el camino el viajero se podía encontrar con una herradura, los hechiceros aconsejaban que se siguiera la tradición y se tirara hacia atrás de uno mismo solicitando un buen deseo. Existían otras circunstancias como por ejemplo toparse con frutas. Por ejemplo si se trataba de una manzana de color rojo, se debía de guardar entre el equipaje, era signo de protección durante el recorrido.

Si se encontraba una moneda, al contrario de lo que podría parecer era un signo de posibles problemas, así que se debía tomar una manzana roja y partirla en dos y enterrarla para la protección.

Si se topaba con un animal muerto era signo de que podrían existir problemas, así que para apaciguar los efectos de problemas durante aquel día se debía solo comer frutas y verduras.

La protección durante el viaje se conseguía durante las paradas que se efectuaban, y así el viajero cada vez que se detenía a descansar y ponía el pie en el suelo, escupía tres veces. También el hacer las necesidades en el bosque (cosa muy común, incluso también en la actualidad cuando se viaja en el coche) requería un proceso mágico. No debía de hacerse bajo los arboles sino entre matorrales para no ofender a los espíritus.

También cuando se comía en una fonda o albergue una vez finalizado el ágape se debían dejar algunas migajas de pan sobre la mesa (léase incluso en la actualidad en la bandeja que nos deja la amable azafata del avión que nos transporta a tierras lejanas) como agradecimiento y solicitud de protección a los espíritus del lugar en donde uno se encontraba.

En la actualidad, en nuestros tiempos modernos, los métodos de protección han variado pero existen. Se aconseja llevar un pequeño trocito de madera en los bolsillos o bolso si se viaja en avión o en transporte publico y privado. Esto favorece un buen viaje y una protección de la “Madre Naturaleza“. Si el viaje es en barco se evitara tirar nada por la borda que sea por ejemplo restos de comida e incluso el papel de un caramelo o chicle, ya que esto es una cosa que puede ofender a los “Espíritus Malignos“.

Nuestros antepasados nos han legado extrañas costumbres que en la actualidad debido al ajetreo de la vida moderna, se nos han olvidado, pero, ¿cuesta mucho protegerse? Si tenemos algunos la costumbre de rezar, ¿es muy difícil tomar otras precauciones?…

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