no comments

La humanidad se basa en los microbios, también la vida extraterrestre

Ahora conocemos más de cinco mil planetas de otras estrellas. Algunas decenas son algo similares a la Tierra en tamaño, estructura geológica e incluso temperatura.

Puede ser que no se haya desarrollado la vida. Si no, usted podría pensar: “terraformarlo”, es decir, en crear las condiciones adecuadas para dar a luz y sostener la vida. En ambos casos, la palabra clave es una sola: microbios.

Sin microbios, nuestro planeta no tendría atmósfera, no habría plantas y animales, no habría humanidad, no habría oxígeno para respirar, y las plantas no tendrían dióxido de carbono que transformar en hojas, flores, ramas, raíces.

Microbios

Microbios

Solo ahora empezamos a comprender esto. Para hablarnos de ello de una manera que es clara y amena tenemos a Paul G. Falkowski, un profesor en la Universidad de Rutgers, Nueva Jarsey, en el ensayo “Life’s Engines: How Microbes Made Earth Habitable” (Science Essentials).

El microscopio fue inventado por Galileo, pero pronto perdió el interés en el tema. Robert Hooke, un rival de Newton, lo perfecciona y entiende la existencia de las células mediante el examen de trocitos finis de corcho.

Pero los micro-organismos descubrió en 1676, un comerciante de telas holandés Antoni van Leeuwenhoek, uno de los rudimentarios 500 microscopios que él mismo construyó, capaz de 400 aumentos.

Hoy en día sabemos que los microbios están en todas partes. En el intestino, en la piel, en la boca, sobre todo, su población supera el número de nuestras células, que son alrededor de 100 mil millones de dólares.

No es exageración decir que en esta simbiosis hombre-bacterias tiene sus propias reglas, y les damos de comer. Afortunadamente nos devuelven el favor. Y los microbios, los malos son una pequeña minoría en comparación con los útiles.

Viven en la Tierra, cien mil veces más microbios que ¿cuántas estrellas hay en el universo, y las estrellas son diez mil millones de millones?.

Hay microorganismos que viven en cada célula: por ejemplo, las mitocondrias, que nuestras pequeñas unidades de energía, son nanomáquinas, son primordiales organismos absorbidos y esclavizados por las células.

En los 3,8 mil millones de años de evolución ha inventado una gran cantidad de nanomáquinas, y las más antiguos y fundamentales las ha conservado con muy pocas variantes. Las nanomáquinas que liberan energía a partir de compuestos de azufre y aquellos en los cloroplastos convierten la luz solar en azúcares a través del proceso de fotosíntesis, son las nanomáquinas más esenciales.

Falkowsky explica paso a paso cómo las nanomáquinas se fueron reuniendos. Los genes que dirigen la asamblea son ancestrales, y en no más de 1500 en el de 60 a 100 millones procesados por las especies existentes; los identificados son, sin embargo, 25 millones, y sólo conocemos la función de alrededor de diez millones.

No es justo: es el resultado de los enormes progresos realizados durante los últimos años en el equipo de secuenciación. De hecho, de todos los genes sólo el 0.0015% contiene información que es esencial para la vida, el otro 99,98 por ciento realiza funciones específicas, las cuales son complementarias.

Craig Venter ha logrado construir un organismo sintético mínimo con menos de 500 genes. En resumen, estamos muy cerca de robar el secreto del origen de la vida.

Las cifras de Falkowsky no deben tomarse literalmente: son órdenes de magnitud. Tampoco se deben tener en cuenta a los virus, pero aquí vamos a salvar a otras figuras aún más astronómicos. Sin embargo, el censo no es ni siquiera posible porque en las bacterias y los virus, los retoques de los genes están continuamente en acción, miles de millones de mutaciones que se generan en cada instante variaciones y diferentes especies.

En los últimos años, entonces, se entiende que es erróneo pensar de bacterias como especies individuales son independientes. De hecho, las bacterias viven en asociaciones de muchas especies diferentes son complementarias: algunos gérmenes se alimentan de los desechos de los demás, y esas bacterias a su vez producen residuos que será útil a los demás: como un ser humano, los microbios son organismos sociales.

El libro de Falkowsky parece diseñado principalmente para aquellos interesados en la biología. Pero no es así. Debe leer con curiosidad aún mayor aficionados a la astronomía y la bioastronomia. El último capítulo se titula “¿Microbios en Marte y mariposas en Venus?”. Por lo menos en Marte estamos tratando de responder a la pregunta.

Uso de cookies

Oculto.eu utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies