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El lobizón de Morbach

La leyenda del monstruo de Morbach se refiere a un hombre lobo visto en los años 80, en la ciudad de Wittlich (hoy Bernkastel Wittilich). Morbach es una aldea, donde ese encuentra un depósito de municiones. Está cerca de la ciudad de Wittlich. Estas aldeas, el distrito de Wittilich. Hablamos del lobizón de Morbach.

Según la leyenda, en 1812 hubo una deserción masiva del ejército de Napoleón, después de su derrota en Moscú. Thomas Johannes Baptista Schwytzer fue uno de los desertores y junto con algunos rusos con los que se hizo amigos regresaban a Alsacia, su estado natal. En el camino, muertos de hambre, vieron una hacienda y la saquearon. Sin embargo, fueron descubiertos por el granjero y sus hijos. Thomas y su banda los mató a todos. La esposa del granjero vio todo y antes de que él abriera su cráneo, puso una maldición sobre él, cada luna llena se convertiría en un hombre lobo sediento de sangre.

La maldición parece haber funcionado, porque se ha vuelto completamente inmanejable. Sus robos y violaciones, así como asesinatos hasta a sus amigos rusos que lo abandonaron.

Un día, en sus andanzas, vio a la bella hija de un agricultor local, Elizabeth Beierle. Esperándola toda la noche la viola. Pronto, los residentes sospecharon de él y buscarlo en el bosque, encontraron fuego en su campamento. Persiguieron y mataron al desertor, lo enterraron en una encrucijada. En este mismo lugar, se erigió un templo, y en este templo, siempre había una vela ardiente. Nunca se podía dejar que esa vela se apagase. Si eso ocurría, el hombre lobo perseguiría a los de Wittlich. Elizabeth dio a luz a un bebé nueve meses más tarde, le dio el nombre de Martin y él y su descendencia nunca dio señales de licantropía, por el contrario, siempre fueron los ciudadanos honrados y amados por todos.

Leyendas del hombre lobo

Leyendas del hombre lobo

Pasan siglos y en la década del siglo 20 de los 80, más precisamente en 1988, un grupo de guardias de seguridad estaban de camino a su puesto en Morbach, cuando se dieron cuenta de que la vela se había apagado. Todos hicieron bromas, diciendo “mira, el hombre lobo atacará de nuevo.”

Más tarde esa noche, se dieron cuenta de una unidad a lo largo de la valla del depósito (1). Cuando el oficial fue a investigar vieron un enorme perro o lobo de pie en la valla, de pie sobre sus patas traseras. La criatura saltó fácilmente sobre de 2 o 3 metros. Le trajeron un perro para olfatear el rastro de la criatura, pero ése perro estaba aterrorizado y se negó a seguir las pistas.

Se dice que en realidad, el informe de 1988 sobre esta historia del lobizón de Morbach, es una historia inventada por una tienda de historietas aburrida. De todos modos, los buenos ciudadanos de Morbach seguramente preferirán que la vela permaneciera encendida, después de todo la prevención no lastima a nadie.

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