Los animales más famosos de la criptozoología

Así fue bautizada una supuesta disciplina con la pretensión de descubrir lo que se llaman “criptídeos”: animales considerados normalmente como criaturas fantásticas leyendas y mitos. El criptozoólogo sería, por lo tanto, una persona cuyo mayor sueño en la vida es demostrar científicamente la existencia de los hombres lobo, mulas-sin-cabeza y congéneres.

Para esta clase, los objetivos preferentes son aquellos monstruos que mucha gente cree que puedan existir, pues, aunque altamente improbable, cuentan con relatos de testigos que habrían descubierto sus raras apariciones. Algunos de ellos son muy famosos – el caso del monstruo del Lago Ness y el Abominable Hombre de las Nieves. Otros, no tanto.

El monstruo del lago Ness

Existen leyendas sobre monstruos lacustres (esto es, que viven en lagos), pero ninguno es tan famoso como el que se cree que habita el enorme Lago Ness, en el interior de Escocia. Apodado cariñosamente como “Nessie”, habría sido visto por primera vez en el año 565, por el jefe de una abadía que permanece hasta el día de hoy a las orillas del lago. Según él, el animal parecía un sapo gigante, pero, desde entonces, la mayoría de los 4 mil relatos lo describen como una serpiente parecida a un dinosaurio. Algunos científicos llegaron a pensar que Nessie sería, de hecho, un animal prehistórico conservado en aquellas heladas aguas, profundas y llenas de cuevas. En cuanto a la célebre foto del animal, tomada en 1934, se descubrió que era un fraude.

Chan

Basada en una leyenda mexicana que se remonta a la época de los mayas, Chan sería más una serpiente gigante para la colección de los criptozoólogos – aunque también hay relatos que la describen como una especie de ballena. Habitaría tanto el cráter del volcán Tallacera como los profundos lagos de Yucatán. Forma parte de la tradición de los nativos, incluso, peregrinar hasta el alto del cráter para hacer ofrendas al monstruo e implorar su protección. El relato más famoso vino de un grupo de policías que llegó a disparar contra Chan, haciendo que desapareciera dentro de las aguas. Pero todo indica que esta historia no pase de fantasía.

Yeti, el Abominable Hombre de las Nieves

Rastros de huellas colosales, pero de formato parecido con el pie humano, parecen haber sido la principal fuente de la creencia en un primate gigante y peludo que habitaría en las montañas del Himalaya, entre el Tíbet y Nepal. El nombre es muy sugerente – yeti quiere decir “esa cosa” en tibetano – y el relato más famoso vino de una expedición de alpinistas en 1921, que lo habrían visto durmiendo en medio de la nieve. También se habla del esqueleto de una mano, que habría sido dejado en un monasterio nepalí y que las pruebas científicas han revelado que no es humano ni de cualquier primate conocido – pero no hay registro que acredite la historia. Algunas teorías intentan, sin embargo, explicar el fenómeno: para ellos, el monstruo sería descendiente de algún mono prehistórico o incluso fruto de las alucinaciones provocadas por la falta de oxígeno en las altitudes más elevadas. Según la Encyclopaedia Britannica, sin embargo, todo puede ser sólo una confusión causada por las huellas de los osos que, en determinadas posiciones, se parecen a las de un humano gigante.

Ogopogo

Otro monstruo lacustre, el Ogopogo es una especie de versión americana del escocés Nessie. Según los informes, el animal sería una serpiente gigante que habita también el gigante lago Okanagan, en Canadá. Con una extensión de 130 kilómetros y 4 de ancho, este lago habría estado en condiciones de permitir la supervivencia de muchos animales pre-históricos. Los indios de la región ya narraban leyendas sobre un monstruo semejante, a quien ofrecían sacrificios cuando tenían que cruzar el lago. El Ogopogo suele ser descrito como una serpiente de 20 metros de longitud, de piel verde oscura, lomo aserrado y cola en horquilla.

Pie Grande

Así como en el caso del Yeti, huellas monstruosas son prácticamente la única pista de este supuesto habitante de los bosques del oeste de Canadá y el noroeste de los Estados Unidos, donde la mitológica criatura es conocida como Bigfoot o Sasquatch (“hombre salvaje”, en la lengua de los indios de la región). Más de dos centenares de leyendas protagonizadas por el Pie Grande ya formaban parte del folclore indígena hace siglos, describiéndolo como un mono peludo, con más de tres metros de altura y de hábitos nocturnos y solitarios.

El primer relato de un hombre blanco viene del explorador David Thompson, que, en 1811, atravesaba las Montañas Rocosas y se encontró con una pista de huellas asombrosas, que medían 35,5 cm de longitud por 20,5 de ancho. Relatos de una criatura muy parecida en Siberia, llamada Almas, llevaron al historiador ruso Boris Porshnev a afirmar que ella y Pie Grande podrían ser dos especímenes evolucionados a partir del Hombre de Neandertal.

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