Los animales más famosos de la criptozoología

Así fue bautizada una supuesta disciplina con la pretensión de descubrir lo que se llaman “criptídeos”: animales considerados normalmente como criaturas fantásticas leyendas y mitos. El criptozoólogo sería, por lo tanto, una persona cuyo mayor sueño en la vida es demostrar científicamente la existencia de los hombres lobo, mulas-sin-cabeza y congéneres.

Para esta clase, los objetivos preferentes son aquellos monstruos que mucha gente cree que puedan existir, pues, aunque altamente improbable, cuentan con relatos de testigos que habrían descubierto sus raras apariciones. Algunos de ellos son muy famosos – el caso del monstruo del Lago Ness y el Abominable Hombre de las Nieves. Otros, no tanto.

Existen muchos parajes remotos e inaccesibles donde rara vez el ser humano transita, lugares que pueden llegar a albergar en sus entrañas a seres y criaturas que aún no han sido descubiertos “oficialmente“. De este tipo de casos se ocupa la criptozoología. Cada cierto tiempo son descubiertas nuevas especies de animales que en algún momento se creían de origen mitológico y sólo conocíamos de ellos a través de leyendas y que ahora son reconocidos como genuinas especies animales. Tal es el caso del gorila de las montañas, los pandas y calamares gigantes.

Otro claro ejemplo es el Celacanto, un pez que se creía extinto desde hace 70 millones de años fue descubierto en 1938, si este pez ha sido capaz de sobrevivir hasta nuestra era ¿porqué no otras especies han hecho lo mismo?. Tal vez exista una respuesta científica y acabada respecto a este tema, pero están esos “otros seres o monstruos” , donde ni siquiera la ciencia moderna se aventura a emitir juicio , seres vistos de vez en cuando, asombrando y atemorizando a los habitantes de algún pueblo o lejana ciudad. ¿Son reales?, ¿son producto de la imaginación o fraudes?, ¿son seres de otros mundos?, nadie lo puede precisar con certeza…

El monstruo del lago Ness

Existen leyendas sobre monstruos lacustres (esto es, que viven en lagos), pero ninguno es tan famoso como el que se cree que habita el enorme Lago Ness, en el interior de Escocia. Apodado cariñosamente como “Nessie”, habría sido visto por primera vez en el año 565, por el jefe de una abadía que permanece hasta el día de hoy a las orillas del lago. Según él, el animal parecía un sapo gigante, pero, desde entonces, la mayoría de los 4 mil relatos lo describen como una serpiente parecida a un dinosaurio. Algunos científicos llegaron a pensar que Nessie sería, de hecho, un animal prehistórico conservado en aquellas heladas aguas, profundas y llenas de cuevas. En cuanto a la célebre foto del animal, tomada en 1934, se descubrió que era un fraude.

Chan

Basada en una leyenda mexicana que se remonta a la época de los mayas, Chan sería más una serpiente gigante para la colección de los criptozoólogos – aunque también hay relatos que la describen como una especie de ballena. Habitaría tanto el cráter del volcán Tallacera como los profundos lagos de Yucatán. Forma parte de la tradición de los nativos, incluso, peregrinar hasta el alto del cráter para hacer ofrendas al monstruo e implorar su protección. El relato más famoso vino de un grupo de policías que llegó a disparar contra Chan, haciendo que desapareciera dentro de las aguas. Pero todo indica que esta historia no pase de fantasía.

Yeti, el Abominable Hombre de las Nieves

Rastros de huellas colosales, pero de formato parecido con el pie humano, parecen haber sido la principal fuente de la creencia en un primate gigante y peludo que habitaría en las montañas del Himalaya, entre el Tíbet y Nepal. El nombre es muy sugerente – yeti quiere decir “esa cosa” en tibetano – y el relato más famoso vino de una expedición de alpinistas en 1921, que lo habrían visto durmiendo en medio de la nieve. También se habla del esqueleto de una mano, que habría sido dejado en un monasterio nepalí y que las pruebas científicas han revelado que no es humano ni de cualquier primate conocido – pero no hay registro que acredite la historia. Algunas teorías intentan, sin embargo, explicar el fenómeno: para ellos, el monstruo sería descendiente de algún mono prehistórico o incluso fruto de las alucinaciones provocadas por la falta de oxígeno en las altitudes más elevadas. Según la Encyclopaedia Britannica, sin embargo, todo puede ser sólo una confusión causada por las huellas de los osos que, en determinadas posiciones, se parecen a las de un humano gigante.

Ogopogo

Otro monstruo lacustre, el Ogopogo es una especie de versión americana del escocés Nessie. Según los informes, el animal sería una serpiente gigante que habita también el gigante lago Okanagan, en Canadá. Con una extensión de 130 kilómetros y 4 de ancho, este lago habría estado en condiciones de permitir la supervivencia de muchos animales pre-históricos. Los indios de la región ya narraban leyendas sobre un monstruo semejante, a quien ofrecían sacrificios cuando tenían que cruzar el lago. El Ogopogo suele ser descrito como una serpiente de 20 metros de longitud, de piel verde oscura, lomo aserrado y cola en horquilla.

Pie Grande

Así como en el caso del Yeti, huellas monstruosas son prácticamente la única pista de este supuesto habitante de los bosques del oeste de Canadá y el noroeste de los Estados Unidos, donde la mitológica criatura es conocida como Bigfoot o Sasquatch (“hombre salvaje”, en la lengua de los indios de la región). Más de dos centenares de leyendas protagonizadas por el Pie Grande ya formaban parte del folclore indígena hace siglos, describiéndolo como un mono peludo, con más de tres metros de altura y de hábitos nocturnos y solitarios.

El primer relato de un hombre blanco viene del explorador David Thompson, que, en 1811, atravesaba las Montañas Rocosas y se encontró con una pista de huellas asombrosas, que medían 35,5 cm de longitud por 20,5 de ancho. Relatos de una criatura muy parecida en Siberia, llamada Almas, llevaron al historiador ruso Boris Porshnev a afirmar que ella y Pie Grande podrían ser dos especímenes evolucionados a partir del Hombre de Neandertal.

 

Mothman

La Rana de Loveland

La rana de Loveland ha sido vista por numerosas personas en el área cercana a esta localidad, en Ohio. Los testigos incluyen a oficiales de policía que afirman haber observado a la criatura a un costado del camino y como ésta saltaba hacia abajo para desaparecer en un dique. Las descripciones de la criatura parecen coincidir, posee la talla de un ser humano de 1,74 metros,camina erguida y sus manos y pies son palmeados. La cabeza es semejante a la de una rana o lagarto, su piel parece ser viscosa y tiene la apariencia del cuero.

El hombre-polilla

En 1966 en Point Pleasant (Virginia Occidental), después de una oleada de avistamientos OVNIS, fue observado este extraño ser alado. El hombre-polilla fue visto por primera vez el 12 de Noviembre de 1966 en las proximidades de Cleudenin. Una escuadrilla de hombres que realizaban reparaciones en el interior del cementerio afirmaron haber visto pasar por encima de ellos y volando a baja altura a “un ser humano de color gris”, no un pájaro sino que un hombre con alas.

En la noche del 14 al 15 de noviembre, un par de jóvenes matrimonios , los Scarberry y los Mallette paseaban alegremente en automóvil cerca del sector conocido como “área TNT“, una zona de antiguos depósitos militares de explosivos usados durante la segunda guerra mundial. Recorrían el sector sin mayores preocupaciones cuando pudieron observar al margen del camino a una criatura de unos 2 metros de altura , con dos alas plegadas a la espalda y que les miraba atentamente con un par brillantes ojos de color rojizo. Roger Scarberry viró en dirección del la carretera principal y aceleró el vehículo lo más que pudo, alcanzando rápidamente los 100 kilómetros por hora, los ocupantes aterrorizados vieron como el extraño ser comenzaba a seguirles desde las alturas, pero sin batir sus alas, como si contara con un motor de propulsión, les siguió hasta la misma entrada del pueblo , los testigos afirmar haber oído un agudo grito proveniente de la criatura. Cuando relataron lo sucedido a la policía , se ordenó una exhaustiva búsqueda en el “área TNT“, pero nada extraño fue encontrado. El día 16, también en las inmediaciones del antiguo depósito militar, Marcella Benett asegura haber visto al monstruo: “Lo vi entre las sombras, era como si se hubiese estado arrastrando en el piso y lentamente fue poniéndose de pié, de color gris y mucho más alto que un hombre, con dos terribles ojos rojos“.

Al igual que los matrimonios de las noches anteriores, Bennett atribuyó poderes hipnóticos a la mirada de ese par de ojos rojos. La noticia no tardó en difundirse y rápidamente Point Pleasant se convirtió en el foco de atención de muchos “caza-monstruos“, que armados recorrieron una y otra vez los sitios señalados por los testigos sin encontrar absolutamente ningún indicio del hombre-pájaro. Pero éste no había desaparecido aún.

El 25 de Noviembre, en un campo de cultivos, Thomas Ury pudo ver, a las 7,15 de la mañana cuando se dirigía a su trabajo, una figura humana de color grisáceo, elevándose verticalmente desde el suelo y abalanzándose contra el auto. Ury aterrorizado aceleró , pero la bestia lo estuvo siguiendo, circunvalando el vehículo, como si jugando, durante varios kilómetros.

Mothman

Pilotos pertenecientes a la base militar cercana de Galípolis, el día 4 de diciembre tuvieron “el placer” de observar al monstruo maniobrando y planeando sobre el río, pudieron calcular que iba a unos 100 metros de altura y a casi 100 kilómetros por hora, le siguieron con sus aviones con la intención de fotografiarle pero no pudieron ya que el ser desapareció en uno de sus movimientos cerca de un espeso bosque.

Según los reportes y testimonios recopilados se puede deducir que el hombre-polilla es una criatura que mide entre 2 metros y 2,5 metros de estatura, de color gris o café oscuro, con forma humana pero carece de brazos y cabeza, posee un par de ojos de intenso brillo, de color rojo y con poderes hipnóticos, éstos estarían situados donde un hombre normal tendría los hombros. Las alas se recogen en su espalda cuando se usan y alcanzarían una longitud de 3 metros. extendidas. Los avistamientos ocurrieron todos en Noviembre y Diciembre de 1966, después de esta fecha no se ha reportado ningún caso que tenga relación con este extraño ser. Nadie pudo entonces , ni ha podido después , tener la respuesta a este extraño suceso.

¿Que clase de animal, ser humano o máquina voladora pudo ser esta criatura? ¿Será acaso producto de la naturaleza o invención humana? ¿Que podría haber buscado en una abandonada bodega de explosivos? Tal vez nunca lo sepamos.

El Demonio de Dover

Era 21 de Abril de 1977, alrededor de las 10:30 pm, Bill Barlett un chico de 17 años conducía su vehículo acompañado por dos amigos, a través de Dover, Masachusetts. Repentinamente los focos delanteros del auto iluminaron a una peculiar entidad que se encontraba cerca de una pared de piedras al costado del camino.La criatura tenía una cabeza desproporcionada con respecto al resto de su cuerpo, parecía un melón de agua, poseía un par de grandes ojos que se tornaban de color naranja, aparentemente carecía de boca, oídos y nariz. Su cuerpo era pequeño, el cuello y extremidades largos y delgados, los dedos de las manos y pies eran delgados y de apariencia suave, carecía totalmente de cabello o bellos en su cuerpo, pero la piel daba la sensación de ser áspera, medía alrededor de 1 metros de altura y sólo fue observado por Bill, sus dos amigos no miraron en la misma dirección que él.

Este extraño avistamiento sería confirmado por otro testigo dos horas más tarde, Jhon Baxter de 15 años caminaba rumbo a su casa a un poco más de una milla del lugar donde Bill observó a la extraña figura. De pronto vio a este ser que caminaba hacia él, como no obtuvo respuesta al llamado que hizo, Jhon se detuvo y pudo ver cómo la figura corrió hacia abajo por un barranco. Jhon comenzó la cacería y llegó a estar como a 9 metros. de distancia de la criatura, en ese instante pudo verle claramente, estaba de pié y apoyado en el tronco de un árbol. Jhon comenzó a espiarlo, los ojos brillantes le miraron fijamente y el joven decidió ser más cauteloso que curioso y volvió rápidamente al camino. Cuando llegó a casa realizó un dibujo, al igual que Bill, coincidiendo casi en forma exacta en su descripción, ambos muchachos no tenían ninguna relación , ni siquiera se conocían al momento de relatar sus encuentros.

 Este es el dibujo realizado por Bill Barlett de 17 años, otro muchacho, Jhon Baxter describió de la misma manera a la extraña entidad.


Este es el dibujo realizado por Bill Barlett de 17 años, otro muchacho, Jhon Baxter describió de la misma manera a la extraña entidad.

El 22 de abril, el Demonio de Dover (llamado así por la escritora Loren Coleman), fue visto otra vez por un muchacho de 15 años, Abby Brabham, quien era llevado a casa por Will Taintor de 18 años, quien observó brevemente a la creatura. La descripción entregada por Abby nuevamente casi coincidía con las anteriores, sólo había un detalle que las diferenciaba:

Abby aseguró que los ojos del extraño eran de color verde y no de color naranjo. Con este curioso avistamiento terminó el caso del Demonio de Dover, ya que nunca más se ha reportado algún tipo de encuentro y tampoco pudo identificarse claramente si se trataba de algún extraño animal o un ser proveniente de otro mundo. Al Este de Canadá se rumorea la existencia de una misteriosa raza de pigmeos llamada Mannegishi, que disfruta haciendo bromas a los viajeros en los desolados caminos y carreteras de ese país, según la creencia, los Mannegishi tienen cabezas redondas, largas y delgadas piernas, seis dedos en cada mano y viven entre las rocas de los rápidos en los ríos. ¿A qué raza hace referencia la creencia existente en Canadá? ¿Serán los Mannegishi una raza de extraterrestres?

La Bestia de Devonshire

El invierno de 1855 azotó duramente a toda Inglaterra, la nieve cubrió cientos de kilómetros y llegó hasta ciudades poco acostumbradas a este tipo de fenómenos climáticos. En la mañana del día 8 de febrero, los pobladores de la región de Devonshire que bordea la desembocadura del río Exe, descubrieron asombrados y estupefactos, largas líneas de huellas en forma de pequeños cascos de caballo. Efectivamente, estas huellas que medían diez centímetros de largo y siete de ancho, eran extrañas en muchos aspectos. A través de toda la aldea, cruzando todas las calles , entrando en todos los jardines, trazando lineas rectas, subiendo por los muros de las construcciones, andando en los techos, atravesando muros, pasando una sola vez por cada sitio, pero recorriéndolos casi todos, sin volver nunca atrás, el pequeño poblado daba cuenta de una visita realmente singular y desconocida.

Demonio de Devonshire

Demonio de Devonshire

¿Huellas del Demonio? Sorprende aún más el hecho de que la nieve no había sido apisonada al fondo de las huellas, lisa y llanamente la nieve desapareció, como si se hubiese derretido producto de un intenso calor, las huellas hacían suponer que se trataba de un animal de dos pezuñas, diez centímetros de largo y siete de ancho, separadas por unos veinte centímetros una de la otra, perfectamente alineadas, como si fueran el resultado de haber saltado sobre una sola pata. De esta manera durante los 160 kilómetros que recorrió este “animal” en todas direcciones , siempre lo hizo en línea recta sin detenerse frente a ningún obstáculo (así si las pisadas se detenían a los pies de un muro de cinco metros de alto, era para retomar el camino inmediatamente detrás, sin dejar la más mínima marca en la cima o al encontrarse con un edificio las marcas subían por la pared, continuaban por el techo y bajaban por el muro del otro costado), en ocasiones las huellas se introducían por aberturas y tubos de sólo 15 cms. de diámetro. Los aldeanos no tardaron en darse cuenta que no se trataba de un animal común o conocido, el rumor creció y las pisadas fueron atribuidas al diablo…

La noticia comenzó a crecer así como la inquietud de los habitantes del pueblo, poco después el Ilustrated London News recopiló testimonios y publicó un dibujo con las huellas y sus dimensiones, un testigo comentó: “...En todas las comarcas la huellas eran del mismo tamaño, distribución y el paso del mismo largo. Este misterioso visitante no pasó , en general, más que una vez por cada jardín o cada patio, así como por casi todas las casas de los barrios urbanos y en las granjas vecinas.(…) Atravesaban los muros como si no constituyeran el menor obstáculo. Los jardines rodeados de altas empalizadas o muros cuyas puertas estaban cerradas fueron tan cruzados como aquellos que no contaban con protección (…) Dos habitantes de la comuna siguieron una línea de huellas durante casi cuatro horas, pasando por debajo de hileras de árboles frutales , perdiendo luego la pista de las marcas y reencontrándolas sobre el techo de las casas a las que su búsqueda les había llevado..

Las pisadas realizadas por animales domésticos o comunes de la zona presentaban un aspecto normal, nieve apisonada y desplazamiento, siendo todas fáciles de identificar, esto le imprimió más misterio a las huellas del extraño visitante, ya que sus marcas permanecieron más tiempo sin acusar efectos de la atmósfera, no acusaron la caída de nieve sobre ellas y permanecieron visibles por más tiempo que la de los animales conocidos.

¿Explicaciones? Mr. Richard Owen, paleontólogo y creador de la palabra “dinosaurio“, se hizo parte de las investigaciones, examinó los dibujos de las huellas y expuso – sorprendentemente – que eran resultado de un grupo de tejones. Otras suposiciones igual de extravagantes hablaban de un bromista, de un burro, de un canguro escapado de un zoológico, una rata , una nutria y hasta de una liebre coja. Desechando la hipótesis diabólica, los habitantes se inclinaron por la teoría del burro , dada las formas de las huellas. Sin embargo nadie pudo explicar cómo un burro pudo subir al techo de varias casas o pasar por el borde de una ventana de un tercer piso sin hacer un ruidoso escándalo, o cómo pudo recorrer 160 kilómetros entre el crepúsculo y el amanecer en las condiciones descritas.

Casos de huellas… de animales raros

Ciertamente este tipo de fenómenos ha acompañado al hombre durante toda su historia y los relatos se remontan a muchos siglos atrás:

  • Un manual de historia japonés cita un caso de huellas sucedido por allá en el año 929, al interior de un palacio imperial.
  • El monje Flavellus de Épernay , escribió sobre demonios que dejaron sendas marcas durante una noche de tormenta en 943.
  • El inglés Ralph de Coggeshall relató un hecho similar ocurrido en York durante del reinado de Ricardo Corazón de León (1189-1199).
  • Más cercanos son los relatos realizados por un corresponsal alemán del diario Illustrated London News, quien señaló que todos los años en una colina de Galicia aparecían huellas similares a las de Devonshire.
  • En el Times del 14 de marzo de 1840, se hizo mención a unas huellas que se extendían por varios kilómetros cerca de la localidad de Glenorchy en Escocia.

También se encontraron marcas de distintos tamaños en Nueva Zelanda (1886), en las playas de Nueva Jersey(1908), en Bélgica(1945), nuevamente en Devonshire (1950), en Escocia(1952) y en la ladera del volcán Etna en Silicia (1970), éstas últimas medían 1,5 metros de longitud y se hundían en la tierra aproximadamente 15 centímetris. detalle que nos hace pensar en el peso del “ser o artefacto” que dejó impreso su paso por allí. Claramente se podían observar huellas de ambos pies pero en una extensión de terreno limitada, es decir, que eso” fue depositado en el lugar o llegó mediante quizás que métodos y luego se marchó de la misma manera. Los lugareños atribuyeron las pisadas a dragones y seres mitológicos.

El extraño caso de Varginha

El 20 de enero de 1996, la cadena de TV brasileña Globo informaba en su programa Fantástico de la captura de un extraterrestre en Varginha, ciudad de unos 100.000 habitantes al sudeste del estado de Minas Gerais.

Tres adolescentes, las hermanas Valquiria y Liliana Fátima da Silva (de 14 y 17 años respectivamente) y una amiga, Katia Xavier (de 22 años), observaron al mediodía de ese día en la calle Benvenuto Brás Vieira, en un arrabal de la ciudad, recostado contra un muro, a un ser medio escondido, de ojos grandes muy colorados y sin pupilas, de piel marrón de aspecto muy grasiento, piernas y brazos largos y pies grandes.Las manos presentaban sólo tres dedos y los pies dos sin uñas. La cabeza desproporcionadamente grande, calvo y con tres protuberancias en la parte superior, dos parietales y una frontal, parecía medir no más de metro y medio de altura, aproximadamente. El rostro y el cuerpo estaba cubierto por unas venas como varicosas.

Después del susto, y tras salir corriendo, se personaron en el lugar lo que parece una dotación de bomberos o, tal vez, policía militar, siendo apresado el extraño ser y trasladado a la Escuela de Sargentos de Armas de Tres Coraçoes, después de pasar por el hospital regional puesto que tenía una herida en el lado derecho del cuello. A la madrugada siguiente el ser ya estaba muerto y el cuerpo fue llevado al Hospital Humanitas para ser examinado.

Las operaciones, que fueron llevadas a cabo en el mayor de los secretos, a pesar de los detallados datos e identidades de los militares participantes difundidos por los medios a las pocas horas, seguían con un rastreo que había comenzado a la una de la madrugada del mismo día, a unos 10 Km de la ciudad cuando un matrimonio de campesinos fueron despertados por el alboroto del ganado.

Extraterrestre en Varginha

Extraterrestre en Varginha

Observaron un objeto cilíndrico de color gris y del tamaño de un microbús que sobrevolaba los campos a muy baja altura, no hacía ruido alguno pero dejaba una estela blanca. Luego aparecieron los bomberos a la caza de un animal desconocido y un camión del ejército que lo recogió una vez capturado vivo, según testigos presenciales. Los esfuerzos están centrados ahora en localizar el vídeo que se grabó de las supuestas capturas efectuadas por los bomberos.

Monstruos Marinos

Corría el 6 de Julio del año 1734, el padre misionero Paul Egede se encontraba apoyado en la baranda del barco que le transportaba a través de las frías aguas de Groenlandia, sin mayores preocupaciones y perdiendo su vista en la inmensidad del helado mar, el reverendo disfrutaba de un viaje sin sobresaltos y realmente tranquilo, el barco no se encontraba muy lejos de las costas. De pronto un movimiento brusco en las aguas, un chapoteo violento, hizo emerger al monstruo ante la mirada atónita de viajeros y de la tripulación.

Paul Egede nos cuenta: “Repentinamente se dejó ver un animal realmente espantoso, de una altura respetable, su cabeza fácilmente llegaba más arriba que la cofa de nuestra embarcación. Después de un rato apareció por segunda vez, su aliento no era tan poderoso como el de la ballena. En el primer contacto no lo divisamos hasta que estuvo a casi un tiro de pistola por sobre nosotros. Tenía una cabeza muy estrecha, más que su cuerpo, el cual daba la impresión de ser blando y de piel muy rugosa, parecida a la del elefante. Sus patas eran anchas y colgantes, la cola era muy larga , superior en longitud que la proa de un buque“.

La verdad es que las referencias utilizadas por el frailecito no son de mucha utilidad ni clarificadoras como para formarse una idea de las dimensiones de este ser marino, cuando dice ” un tiro de pistola” y “la cola era muy larga, superior en longitud que la proa un buque“, son medidas difíciles de interpretar o definir claramente.

Lo que si queda muy en claro es que era un monstruo enorme y terrible, el relato de Paul Egede se transformó en un informe y vino acompañado por un dibujo de la bestia, tal vez éste es el primer caso más significativo y documentado en lo que a bestias marinas se refiere.

No sólo el padre Egede, se vió envuelto en este tipo de acontecimientos, otro cura misionero en las islas Hébridas, el párroco Eigg también se llevó un gran susto cuando una soleada mañana y luego de sus quehaceres matutinos, decidió esperar la hora del almuerzo meciéndose plácidamente en la barquita que utilizaba para pasear por la bahía. Estaba en esos momentos de sosiego, cuando de pronto, se apareció una serpiente marina justo a un costado de la frágil embarcación, Eigg comenzó a remar tan rápido como sus fuerzas se lo permitían, la serpiente comenzó a seguirlo, no se despegaba de la embarcación, el sacerdote atravesó en contadas ocasiones la bahía de un lado para otro sin lograr escapar de la “extraña compañía“, de pronto y sin más, la serpiente se sumergió y desapareció sin dejar rastro, exhausto, Eigg alcanzó la orilla y salió corriendo. El acontecimiento fue cubierto por las crónicas locales de 1908, las características del ser marino entregadas en esta oportunidad no eran muy diferentes a la anterior, pero si se sumó un dato más concreto, la serpiente alcanzaba los 21 metros de longitud.

Estos y otros relatos más fueron recopilados por el investigador Oudemans en 1892 quien publicó un intenso informe inquietando a las comunidades científicas de la época tanto de Europa como de América. Si bien es cierto que las narraciones y encuentros con estos seres marinos están documentados con fechas recientes, existen noticias de monstruos marinos ligadas a la humanidad desde tiempos remotos.

Virgilio, en los versos del Canto II de la Eneida, recogió una leyenda mucho más antigua la que contaba como el sacerdote Laoconte murió con dos de sus hijos frente a la ciudad de Troya, destrozados por un monstruo emergido del mar. En la “Historia Animalium” de Aristóteles, el filósofo trató de reconstruir la vida de estos seres y sus costumbres, afirmó que ” prefieren vivir en las cercanías de las costas del norte de Africa, que no se alejan mucho de la orillas refugiándose en cavernas bajo el mar y que se sólo se acercan a tierra o salen del agua para buscar alimentos, siendo los animales grandes sus favoritos”.

Olaus Magnus en su “Historia gentium septentrionalium” de 1555 rescata: “Los que navegan por las costas de Noruega ,que generalmente son pescadores y mercaderes, coinciden en afirmar las apariciones de una monstruosa serpiente marina de hasta 60 metros de largo y 6 metros de grosor. Dicen que habita entre las rocas y en cuevas próximas a las costas de la cuidad de Bergen, durante el verano y en las noches deja su refugio para salir a devorar terneros, corderos y cerdos, o bien se adentra en el mar buscando en las profundidades pulpos u otros seres marinos“.

La criptozoología estudia a los animales desconocidos

La criptozoología estudia a los animales desconocidos

Los animales “imposibles” son aquellos que oficialmente no existen. Dinosaurios, tiburones gigantes y descomunales, pequeños mamíferos o grandes monos imposibles de ser capturados. Tanto en el mar como en el cielo y la tierra han sido buscados por los criptozoólogos. Algunos tras ser reconocidos hoy están perfectamente catalogados. Ya no son un misterio.

¿Qué es la criptozoología?

La criptozoología es el estudio y la búsqueda de animales cuya existencia no es reconocida por la ciencia. Los ejemplos incluyen a Pie Grande (Bigfoot), el Monstruo del Lago Ness, el Chupacabras y la Bestia de Gévaudan. Estos y muchos otros ejemplos son llamados “criptídeos”. La gran mayoría de los criptídeos son casos de imaginación fértil, errores de identificación y afines. Internet es el hogar de comunidades formadas por miles de personas que son atraídas por la criptozoología y de su forma de tratar de averiguar y probar la existencia de criptídeos.

A pesar del gran número de practicantes, la criptozoología es una zona con más fracasos que éxitos. Con el tiempo, la tecnología ha evolucionado y los instrumentos para la posible observación de criptídeos, también. Si estos criptídeos existen realmente, es sólo cuestión de tiempo antes de que sean descubiertos.

Muchos afirman que la criptozoología se basa, ante todo, en creencias, mitos, relatos populares o leyendas de criaturas que diversos grupos sociales alrededor del mundo presentan en su imaginario colectivo; como los relatos de Pie Grande por diversos grupos de indígenas de Norteamérica; sin embargo, los creyentes de la criptozoología afirman que aún faltan por descubrir diversas especies en todo el planeta.

Quizás el más famoso de los criptídeos mundialmente conocido es el ya mencionado Pie grande (Bigfoot) – una especie de simio que, dicen, se encuentra estrechamente relacionado con los seres humanos, pero, como otras especies que sobreviven cerca de nosotros, se esconde.

Pie Grande es una especie de cruce entre un hombre y un gran mono. Existen numerosos relatos de apariciones de Pie-Grande alrededor del mundo, pero la mayoría de ellos viene en el noroeste del Pacífico, en América del Norte, aunque los científicos descartan la existencia de Pie Grande en razón de la completa ausencia de cualquier evidencia física – no hay un solo pelo, piel, hueso, o heces que correspondan a un gran primate no humano en estado salvaje.

Algunos criptídeos, en realidad, más tarde fueron descubiertos, dotando de cierta credibilidad al campo de la criptozoología. Ejemplos de esto son el ornitorrinco, el gorila de montaña, el dragón de komodo y los calamares gigantes. Sin embargo, estos fueron descubiertos muchas décadas atrás. Hoy en día, el descubrimiento de nuevos vertebrados es extremadamente raro, ya que se cuenta con diversas herramientas tecnológicas para este propósito.

Otro punto a considerar sobre la criptozoología es que, para una especie pueda sobrevivir, necesita de un cierto grado de diversidad genética y de una “piscina” de genes compuesta por, al menos, un centenar de individuos. Si estamos hablando de un centenar o más similares de una especie exótica, en la mayoría de las veces de gran tamaño, es difícil no encontrar alguna evidencia física concluyente. Los fracasos de la criptozoología en décadas indican que muchos criptídeos realmente no existen. Pero, gracias a los cazadores de monstruos que aún dedican sus vidas tratando de demostrar la existencia de tales criaturas, la criptozoología aún vive y, al parecer, se encontrará viva por mucho más tiempo.

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