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Ovnis nazis

“Es muy bueno, me acabo de dar cuenta de que mi abuela era una espía de Venus… De hecho, nadie ha demostrado lo contrario”. Patrick Gross, El enésimo regreso de los ovnis nazis.

Cada vez que soy refutado, cada vez que me ponen un duda me esconden como el polvo de debajo de la alfombra. Es como si no hubiera pasado nada“, estas palabras son del ufólogo Patrick Gross, uno de los autores de la tesis de los ovnis nazis, que volverá a aparecer regularmente durante 50 años, generando cada vez mayor recelo, especialmente en sus seguidores, mayoritariamente nostálgicos del Nacional-Socialismo y convencidos de la llegada del Cuarto Reich.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, circularon rumores acerca de una posible supervivencia del Führer, la existencia de armas secretas, la ayuda al Tercer Reich por parte de magos e incluso de extraterrestres. Mayoritariamente partidarios del nazismo, la especulación sobre la presencia de fuerzas ocultas, al margen de la historia oficial, tienen la capacidad de seducir tanto a sus partidarios como a sus detractores. Los primeros porque ven en ello la promesa de la venganza y la esperanza de un retorno mesiánico de Hitler, los segundos tratan de encontrar una explicación a lo inexplicable en función de la carga de la alteridad – magos, demonios o visitantes otro planeta – al horror y la barbarie nazi.

Nacidas en los años 50, estas tesis se abrieron paso a través de la especulación tecnológica, antes de empaparse de la Nueva Era en los años 70, para volver a conectar con una interpretación más reciente del fenómeno ufológico. El todo se entrelaza hasta el punto de que ahora podemos transmitir una historia de iluminados nazis extraterrestres provenientes de galaxias lejanas que ni eran vistos por nadie ni chocaban contra nadie y que ni perdieron ni ganaron la guerra.

El ufólogo e ilustrador americano Jim Nichols se ha especializado desde los años 80 en las obras que representan ovnis nazis. Muchas de sus creaciones desarrollan el tema de los platillos voladores nazis.

El ufólogo e ilustrador americano Jim Nichols se ha especializado desde los años 80 en las obras que representan ovnis nazis. Muchas de sus creaciones desarrollan el tema de los platillos voladores nazis. En su página web.

¿Ovnis nazis? Pero… ¿a quién se le ocurrió esta idea?

El 24 de junio de 1947, el piloto Kenneth Arnold, volaba sobre una cadena montañosa en el estado de Washington, vio una formación de nueve objetos voladores de origen desconocido. Explicó que estos vehículos se movían “como un platillo que rebotaba en el agua.” Esta frase, distorsionada por la prensa, dio a luz el mito de los “flying saucers“, en español platillos voladores. En los años que siguieron, los testimonios se multiplicaron y los objetos ovoides fueron invadiendo los cielos de América. El auge de la Guerra Fría hizo tener las peores pesadillas a los ciudadanos de los Estados Unidos en cuanto a la naturaleza de estos dispositivos, es decir, un origen soviético quizás suponía un ataque inminente por parte de los rusos. Sin embargo, la evidencia preliminar, la superior capacidad tecnológica prestada a los platillos voladores favorecía la creencia paralela en su posible origen extraterrestre. Ambas hipótesis seguirán compitiendo en las siguientes décadas.

Ante la proliferación de testimonios en febrero de 1949, el gobierno de EE.UU. lanzó el Project Grudge, rebautizado como Project Blue Book tres años después. En noviembre del mismo año en que George Adamski dijo haber conocido a un extraterrestre en el desierto de California. Este primer “contacto” fue abordado, según él, por un venusiano alto y rubio con ojos azules, “la belleza de su apariencia más allá de todo lo que había visto en su vida… De él emanaba una sensación de comprensión y una bondad infinita, con absoluta humildad“, comentó Adamski. Esto no impedirá ulteriormente a la nostalgia del Tercer Reich prestar su ideología a este extraterrestre de Venus y convertirlo en un prototipo ario. Se sumarán a ello las fotografías supuestamente tomadas para la ocasión por Adamski en los que se veía una nave espacial decorada con esvásticas.

Pero debo decir que los OVNIs están de moda desde los años 50, gracias en parte al género de la ciencia ficción que explota a nivel popular en revistas y películas. Es a raíz de la ansiedad y la emoción de los populares grupos nacionalistas alemanes que invierten estas historias, difundiendo el rumor de que los platillos voladores son en realidad armas secretas alemanas. Seguirá una oleada de rumores increíbles, cada autor repetirá los argumentos del anterior a la vez que los embellece, mezclando ficción, especulación y fábula, las referencias históricas, con esta idea en común: después de la derrota, los nazis, habrían seguido trabajando en la sombra para construir una flota de máquinas voladoras listas para conquistar el mundo.

George Adamski posando delante de una pintura del venusino que conoció.

George Adamski posando delante de una pintura del venusino que conoció.

La venganza alemana a través de los ovnis nazis

“En el lenguaje común, la palabra “oculto” y sus derivados se refieren a lo que está oculto, enmascarado, un significado que pega bien con el nazismo, que sigue siendo para muchos incomprensible.” Stéphane François, Le Nazisme revisité, 2008.

La idea de que Hitler había huido a bordo de un platillo volante a refugiarse en la Antártida, aparece por primera vez en un texto publicado en 1947, Hitler está vivo, de Ladislao Szabo. La mitología OVNI nazi sigue estando estrechamente vinculada con el mito de la supervivencia de Hitler que habría huido al extranjero en 1945, en lugar de acabar con su vida. En los años siguientes, otros autores como Wilhelm Landig y Erich Halik van a reanudar esta idea, afirmando en particular que los ovnis nazis operan desde bases secretas ocultas en los polos.

En 1959, un libro publicado en Francia, va mucho más popularizar estas historias, El retorno de los brujos, de Louis Pauwels y Jacques Bergier, una parte del cual está dedicado a revelar el sustrato oculto subyacente a las acciones de los nacionalsocialistas. El éxito del libro, apoyado por la revista Planète a partir de 1961, seguido de colecciones como “L’aventure Mystérieuse” de la editorial J’ai Lu, que causará un entusiasmo público sostenido por los ovnis nazis y en general del supuesto esoterismo del Tercer Reich.

Hitler et la guerre Luciférienne, Jean Prieur, 1992. El nazismo, sociedad secreta, Werner Gerson, 1972. Ave Lucifer, Elizabeth Antebi, 1970. Estos tres libros desarrollan el tema del ocultismo del nazismo en la colección “L’aventure Mystérieuse”.

Al mismo tiempo, el francés Robert Charroux contribuye a confundir las teorías antisemitas y las teorías ufológicas. En El Libro de los Secretos Traicionados, publicado en 1964, dijo que los arios son los portadores de la “semilla de los hombres divinos de otro planeta“. Según él, los hiperbóreos, los antepasados ​​arios eran extraterrestres de Venus, cuya pureza era degradada por las “razas inferiores“. Por su parte, Michael X. Barton, en su obra We want you: is Hitler alive? (1960) y The German Saucer Story (1968) sitúa las bases secretas nazis en Argentina. Hitler habría dirigido equipos de científicos ocupados en construir platillos volantes para abalanzarse sobre el mundo.

Armas secretas nazis

“Nunca hemos visto estos platillos volantes, ni siquiera cogiendo polvo en un hangar, y su existencia ha sido refutada por todos los historiadores serios de la aviación, pero algunos todavía creen hoy em el fenómeno ovni.” Gildas Bourdais, Roswell, Area 51 y ovnis nazis, 2001.

El ovni nazi más legendario es, probablemente, el legendario V-7. En 1950, durante una entrevista en la revista alemana Der Spiegel, un ingeniero llamado Rudolf Schriever afirmó que había desarrollado durante la guerra, el plan de un dispositivo circular que podía alcanzar la improbable velocidad de 4000 km/h. Dos años más tarde, en otra entrevista, va a contradecir estas afirmaciones: esta vez habla de que la máquina se puso a prueba en abril de 1945, pero no pudo despegar y fue destruido antes de la llegada de las tropas aliadas. Mientras tanto, el platillo había heredado un nombre. No es, como era de esperar, de origen alemán, sino francés, ya que es en el periódico France-Soir en 1952 que el término V-7 aparece por primera vez. En una entrevista, el ingeniero Richard Miethe afirmó haber participado en la construcción de un prototipo de platillo volante. Aseguró que los primeros vuelos sobre el mar Báltico habían tenido éxito… Las alusiones al V-7 se multiplicaron a partir de entonces en los escritos de los autores más entusiastas, el problema es que nadie nunca ha encontrado ningún rastro concreto de estos dispositivos y que en los alegatos, los prototipos tienden a cambiar dramáticamente en apariencia, diseño, velocidad e incluso origen.

En realidad, hay muchos documentos e investigaciones sobre máquinas voladoras alemanas de la Segunda Guerra Mundial. Todos los prototipos construidos formaban parte de algún plan, así que todos fueron examinados. Nadie encontró algo ni de lejos parecido a un platillo volante. De manera más general, los intentos de construir nave con forma de platillo siempre han sido un fracaso. Este es el caso por ejemplo de la Avrocar Americana que se cita a menudo. Resultado del proyecto Silver Bug, el Avrocar debe despegar verticalmente y volar a 480 km/h, siendo capaz de detenerse y permanecer suspendido en el aire. Pero la máquina, probada en 1955, fue un completo fracaso y el proyecto tuvo que ser abandonado. En última instancia, el avión clásico, con alas y el fuselaje, todavía parece ser el más adecuado para el vuelo.

El Avrocar. Imagen de Avrocar: Canada's Flying Saucer, Bill Zuk, 2001.

El Avrocar. Imagen de Avrocar: Canada’s Flying Saucer, Bill Zuk, 2001.

Al V-7 le sucedieron en los años 90, los ovnis nazis “Haunebu” y “Vril”. Muy lejos de una realidad histórica, estos dispositivos salieron de la imaginación de dos austriacos: Norbert Jürgen-Ratthofer Ettl y Ralf. “Haunebu” es una abreviatura de “Hauneburg”, una ciudad alemana de ficción donde supuestamente fueron contruidos los platillos volantes. En cuanto a “Vril”, si el término proviene de una novela de Bulwer Lytton, donde es más o menos sinónimo de “fuerza vital”, que fue popularizado por el libro El retorno de los brujos, en la que postula la existencia en Berlín de una sociedad secreta que se hace llamar “La Logia Luminosa” o “Sociedad Vril” en los años 30.

Lógicamente, las bases secretas nazis, sobre todo cuando se supone que deben albergar un ejército de platillos voladores, deben estar ubicadas en un lugar remoto y de difícil acceso. La preferencia por lo tanto, es que esté en el Polo, como “prueba” se cuenta la famosa expedición alemana a la Antártida en 1938-39. Los defensores de estas teorías, que una colonia fue fundada en el lugar durante la guerra, es desmentida absolutamente por los hechos. Al igual que muchos otros países, Alemania había enviado varias expediciones a la región a principios del siglo 20. La tercera, en 1938-1939, fue dirigida por Alfred Ritscher. Alemania se preparaba para la guerra, y tenía como objetivo secundario la identificación de áreas adecuadas para la instalación de bases navales, pero su propósito principal era asegurar un área para la caza de ballenas antárticas a fin de que el país dejara de ser dependiente de las importaciones noruegas. Una base temporal se instaló en la región de Nueva Suabia (en alemán Neuschwabenland). Dos expediciones fueron planeadas para los próximos años, pero fueron canceladas debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Los nazis llegaron desde el espacio

Si, al principio, la teoría de los platillos voladores u ovnis nazis se presenta como una alternativa tecnológica a la hipótesis extraterrestre, una generación después, ambas se unirán. En los años 70, Wilhelm Landig y Ernst Zündel, autores y editores neonazis van a desarrollar los mitos del renacimiento nazi para ello mezclarán en sus escritos ocultismo, ariosofía, bases secretas, platillos voladores y el mito de la supervivencia de Hitler. Zündel postulará el origen extraterrestre de los arios, con el Führer como un mesías global.

La tercera generación continuará con el enfoque de la supervivencia de Hitler y realizará un giro hacia el origen extraterrestre de los arios, convirtiéndolos en seres semi-divinos manteniendo los desvaríos anteriores. En los años 90, ahora hay platillos volantes de Saturno o Agartha, con la búsqueda del Santo Grial, rituales de magia negra, un gobierno en la sombra, el viejo mito de la Tierra Hueca, energía Vril etc. todo en una enorme bola de goma de mascar que puede amalgamar todo concepto imaginario que se nos ocurra. Con Miguel Serrano, son los templarios, los rosacruces y los budistas los invitados a la fiesta. Y gracias a Norbert Jürgen y Ralf Ettl-Ratthofer, que se anexionó la forma en que la diosa babilónica Ishtar y el gnosticismo de Marción, aprendemos que “la Sociedad Vril había recibido la confirmación mediúmnica de que los sumerios fueron una colonia de seres superiores enviada de Aldebarán a la Tierra hace 500 millones de años“. Además, los nazis son ahora capaces, a través de sus naves de pasar a otra dimensión para viajar a Aldebarán, a 68 años luz.

Miguel Serrano celebra el centenario del nacimiento de Adolf Hitler.

Miguel Serrano celebra el centenario del nacimiento de Adolf Hitler.

Entre estos autores de ideologías dudosas, hay que tener en cuenta al escritor de best-sellers Jan Udo Holey, más conocido bajo el seudónimo de Jan van Helsing, un seguidor de las teorías de conspiración que culmina la mezcla en sus libros, la Nueva Era OVNI nazi, anti-judeo-masónica y ariósofa, para multiplicar los objetivos para su propaganda dirigidas no sólo a discursos públicos y teorías nazis, sino también a la Nueva Era. Según Jan van Helsing, los hiperbóreos, la gente del sistema Aldebaran cuentan con un avance tecnológico considerable que sería el origen del reino polar Ultima Thule, tras la destrucción del planeta, llevaría a los arios a los Himalayas donde han fundado un reino subterráneo Agartha. Es a través de ellos que los nazis, con la Sociedad Vril, han sido capaces de crear los ovnis nazis.

El reciente interés renovado en las variaciones de la teoría de la conspiración hecha teoría populares sobre los ovnis nazis, mano a mano con la conspiración illuminati, redes satanistas y divagaciones sobre el Nuevo Orden Mundial. Internet es una poderosa herramienta difusión de estas ideas. A algunos les pueden parecer atractivas porque ofrecen explicaciones simples a los complejos fenómenos humanos y sociales. No olvidemos que estas acusaciones delirantes rara vez son gratuitas, y que en general resultan ser el aderezo y el vehículo de entrada de las ideologías más nauseabundas.

8 Comentarios

  1. Quique Seldon
    • dryan
    • Carlos
    • El que te dio´por el culo cuando eras pequeño
    • paco hert
    • central
  2. Fosil
  3. Julio cesar Lara castillo

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