Simbología de la tortuga

Para los alquimistas, la tortuga era un signo representativo de la materia informe, producto de la unión entre elementos esenciales, tales como el agua y la tierra. Como la tortuga es un animal que vive muchos años, su simbolismo está asociado al significado de la duración y la permanencia y, así, se la asocia con la estructura del cosmos.

Para algunos pueblos africanos, la tortuga es símbolo de la actividad pasional y sensual.
Los primeros teólogos cristianos, los denominados Padres de la Iglesia, relacionaban a la tortuga con la lujuria y la lascivia, pues provenía del fango y en el fango se movía.

De aquí que el significado general de este animal siempre vaya relacionado con los aspectos en los cuales la ausencia de espiritualidad es patente. En tal sentido, la tortuga representaría el materialismo, lo existencial, lo tangible y lo corpóreo.

Simbología de la tortuga

Simbología de la tortuga

Los pueblos de la antigüedad clásica asociaban a la tortuga con sus dioses y, así, en Grecia estaba consagrada a la diosa del amor, es decir, a Afrodita. Debido al elevado número de huevos que depositan en sus puestas las tortugas, los pueblos de la antigüedad clásica relacionaban semejante hecho con la procreación y, por lo mismo, consideraban a la tortuga como poseedora de un simbolismo relativo a la fertilidad y a la fecundidad. También, a veces, su cabeza emergiendo de entre el caparazón, era asociada al dios Pan, ya que se consideraba como un simbolismo fálico.

Se le consideraba, además, como un animal con significados relativos a lo subterráneo y a la oscuridad abisal de las grandes profundidades. Los territorios occidentales, próximos a las zonas de influencia oriental, tenían a la tortuga por un animal maléfico y pernicioso, infernal y deplorable, aliado fiel de las tinieblas.

Sin embargo, las más antiguas tribus de los distintos continentes tenían a la tortuga por un animal de significados relacionados con el saber, con la perfección de la intuición y con la lucidez emanada del conocimiento. A menudo la estructura figurativa de su caparazón era representada a modo de un tablero de ajedrez.

Para los chinos y los japoneses, la tortuga, por vivir durante miles de años, simbolizaba la permanencia perpetua y, como tal, la representaban figurativamente en sus sepulcros y nichos.

Algunas pócimas que los curanderos y adivinos aplicaban a los enfermos, entre diversas tribus de Nuevo México, contenían restos de la cabeza y del caparazón de una tortuga; y, así, el clan de los indios moquis, consagrado a la tortuga, basa su origen en la radical creencia de que la tortuga es un fiel antepasado.

El pueblo de los indios zuñis, de la misma etnia que los moquis, realiza un ceremonial ritual ante la tortuga, consistente en danzas, bailes y cantos, con el propósito de que el animal totémico interceda por los vivos ante los muertos.

en la India se consideraba a la tortuga como un símbolo de la introversión y del intimismo, también representaba la atención profunda y la reflexión meditativa.

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