Las tácticas de Satanás en la brujería

Satanás, como si se tratara de un viejo y entrañable amigo, nos ha acompañado desde que el mundo es mundo, con su maldad y su ayuda para que el hombre practique el mal. Hoy, la figura de Satanás pretende ocupar el vacío espiritual al que nos ha llevado el desarrollo tecnológico y el distanciamiento de todo tipo de fe. También en cierto modo, la creencia en Satanás y el culto a Satanás es una moda peligrosa y expansiva, y junto al diablo poderoso, toda una corte de brujas y brujos trabajando sin descanso para llevarnos a la perdición. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

Representación de Satanás

Las tácticas de Satanás

La acción diabólica primordial consiste en arrebatar víctimas del reino de Dios, que es el opositor, Para ello, Satanás utiliza dos tácticas que son, a todas las luces, poderosísimas; el sexo y el pacto con el diablo. Muy sabio – casi divino – Satanás se ha paseado por la historia arrastrando tras sí hombres y mujeres mediante la lascivia y las ansias de poder.

En cuestiones de sexo Satanás es un experto. Sus relaciones sexuales con los humanos son tan antiguas como la vida misma. Comienzan en el paraíso, donde, sino la poseyó, si al menos encendió el deseo de Eva, para que esta a su vez se lo descubriera a Adán, terminando los dos expulsados del idílico lugar.

Además del comercio sexual con sus adoradores o cómplices, Satanás tiene otras relaciones de concubinato con mujeres solteras o casadas en donde las víctimas son totalmente inocentes a estos ardides y trapisondas. Generalmente busca los momentos en que están dormidas. Ellas no descubren la naturaleza de su «partenaire» sino tardíamente. Lo que no quiere decir que, hasta ese momento, no hayan gozado lo suyo, y que, aun después, repitan, ya siendo conscientes. Esto es comprensible, si se admite que el demonio, como queda demostrado, es un amante excepcional y su desaparición deja a las víctimas en permanente ansiedad y nostalgia, buscando reencontrar nuevamente la intensidad del placer que descubrieron con él.

Satán no solo se divierte con las flaquezas de sus amantes (objetivo, por otra parte, nada desdeñable), sino que además va buscando otro fin: la condenación de sus almas. Para ello no bastará simplemente con la cópula, sino que además utiliza otras formas de promiscuidad sexual con los hombres, con frecuencia aquellos más condenables por los criterios de la iglesia. Entre tales practicas estaban – y están – el adoptar la forma de un animal, de suerte que la cópula con él los hace al hombre y a la mujer culpables también del pecado de bestialismo. O inducían a los hombres a la «fellatio«, o al «cuninliguis«. Incitaban, así mismo, a prácticas homosexuales, a la prostitución y a todas las formas imaginables de sexo.

Mas informacion sobre este tema

    1. ivan de la vega 7 abril, 2015
    2. obsidian 31 marzo, 2017

    Leave Comments

    • Responsable: Octavio Ortega Esteban
    • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
    • Legitimación: Tu consentimiento
    • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
    • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
    • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
    • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad